El tiempo infinito y sus consecuencias
Ensayo, MonoRecargado, May 31, 2007
El tiempo medible, lógico, pragmático, físico, racional, ¿existe? Una respuesta rápida y sencilla a este interrogante puede ser sí. Esta respuesta surge de un condicionamiento histórico social en el cual no cabe, ni siquiera, la más mínima posibilidad de poder repreguntar que grado de asidero posee. Entonces “el tiempo”, es un reloj, un almanaque, los minutos, los segundos, los años, pasado, presente y futuro.
La intención de esta sección del ensayo es ampliar un poco esa noción escueta de lo que se considera normalmente sobre “el tiempo” sin convertirme en opositor y tratando de ampliar, aunque sea mínimamente, el espectro sobre la idea de tiempo.
Para esto, podríamos comenzar por considerar cómo se realiza nuestra relación con otros seres. Ante ello noto que existen por lo menos dos formas básicas para hacerlo, el diálogo y los sentimientos. Además, el diálogo posee una característica muy particular, y es que, en la mayoría de los casos tiene como eje sucesos que ya han sido. De esta manera, podría decirse que nos relacionamos a través de lo que fueron nuestras vivencias. Ellas van construyendo nuestra realidad social y a la vez, la realidad social se alimenta de las vivencias individuales.
También pensamos que cuando dialogamos sobre acontecimientos que suceden en el momento del habla, estamos hablando de lo que podría llamarse presente; esto, lamentablemente no sucede de esa manera. Transformando en palabras un momento que ya ha sucedido, así haya sido ahora, ya no es más ese acontecimiento; solo es un relato sobre algo que ha sucedido.
Cualquier persona que pueda estar leyendo este escrito en este momento, incluido yo mismo, podría considerar tal lectura como una forma de diálogo. La respuesta a las palabras leídas sería nuestro pensamiento y lo notorio de este acontecimiento es que, todas las situaciones que podrían darse, escritura, lectura, pensamiento, diálogo, ya han sucedido.
Sería conveniente tener en cuenta que en determinadas ocasiones también dialogamos sobre situaciones que, supuestamente, no existen o van a existir en el futuro.
Dialogar sobre las cosas que ya han sucedido y sobre las que van a existir, podrían ser las formas de dialogar que establecemos permanentemente, puede que existan más, pero el objeto de este pensamiento no radica en establecer la cantidad total de formas.
Nuestras relaciones con otros seres establecen nuestro tiempo, paralelamente, nuestras relaciones con nosotros mismos también establecen nuestro tiempo.
Somos en nuestro ahora, solo eso, antes dejamos de existir, lo que vamos a ser todavía no lo fuimos. ¿Pero de qué manera somos en nuestro ahora? Primero siendo, pero eso es corroborable solo con uno mismo, segundo, relacionándonos con otros seres. A esos otros seres les sucede lo mismo, ellos son ahora relacionándose con ellos mismos ahora y también por relacionarse con nosotros.
La simultaneidad de una cantidad infinita de seres que son ahora, son (1). Son ahora por si solos. Son ellos mismos siendo en este instante, me incluyo en ellos. Cuando dialoguemos con otros sobre los que somos, es decir sobre acontecimientos que ya han sucedido, construiremos redes de existencia. Redes de lo que somos. Esas redes serán construidas, primero por las relaciones, segundo por qué a través de estas relaciones traemos el pasado hacia nuestro presente. Pareciera que estuviera comentando sobre algo que será, pero en realidad sólo estoy describiendo infinidad de situaciones simultaneas. Solo estoy describiendo pasado, abstracto o cargado de acontecimientos, diálogo, sentimientos, vivencias, en definitiva relaciones.
También se dialoga sobre lo que se va a ser, o a, hacer... del futuro, en esa situación estamos hablando de un futuro que lo palpamos presente pero todavía no lo es. Aspiramos a que lo sea, o, por lo menos, en algún momento se concrete, si no, ¿que sentido tiene tratar sobre algo que no es? Esa aspiración es un sueño sin dormir. Ese tipo de sueños son los que le dan sentido a la vida.
A la vez el presente es efímero, solo dura un instante. Pero esta apreciación es tramposa, o en todo caso puede trampearse. El presente, solo es ahora, mientras escribo estas palabras ya no son las que yo escribí, ya pasaron, solo se pueden leer. Pero podríamos tener en cuenta el siguiente consejo: El presente es efímero, solo y mientras tanto decidamos que lo sea. Es decir, puede darse la existencia de un presente no grato, a éste presente, mediante la decisión, puedo transformarlo en pasado. Lo arrojo hacia atrás por sobre mi hombro, ya no existe ahora. Puede darse, también, la existencia de un presente grato, presente que sigue existiendo hasta donde dure y mediante la decisión, luego lo transformo en no existente. A partir de allí, vuelvo a vivir mi presente. El ejercicio de esta trampa relaciona “el tiempo” en sus formas de pasado y presente con la decisión.
Se podría también relacionar la decisión con el sentir, pero esta situación requiere de una complejidad enorme. Por lo pronto, solo podría comentar que existe un estado propio del ser en el cual la decisión y el sentir transitan el mismo camino. No ocurre en todo momento, en ocasiones sí, en otras no. La mayoría de la veces hay que hacerse cargo de la decisión con el sentir a la distancia. Pero existe ese mecanismo propio del ser donde se otorga tranquilidad mediante la utilización de la confianza. Por otro lado, no me gustaría caer en la hipocresía o la demagogia del “como se debe sentir o el como se debe decidir”. Por ahora, comentar esta situación de esta manera creo que sirve por lo menos para presentar este asunto.
Comenté que el futuro son los sueños en vida, es hacia donde queremos ir, es lo que le da sentido, en la mayoría de los casos, al presente. El futuro nos sirve para descartar rápidamente el presente cuando este no nos es grato. Decimos, eso fue pasado, “yo voy hacia mi futuro”. “Lo hago viviendo cada instante, corto o prolongado, del presente.”
Sobre el pasado puedo comentar esta frase que parece casi hecha, “somos en el ahora por lo construido en el pasado”.
Con estos comentarios sobre las instancias que se consideran pertenecientes a “el tiempo” intento poder darles un desencuadre que rompa la tradición cernida sobre ellas. Cada una tiene su valor en el momento que le corresponde. Y, en todo caso, las tres instancias se encuentran bajo el dominio del ahora.
Retomando la cuestión de la simultaneidad de seres siendo ahora. Eso, es el presente, tanto individual como colectivo. Yo soy ese ser ahora; ahora, antes no; ahora, ahora; antes, antes no; ahora, ahora, ahora; antes, antes, antes no... ¿Cómo lo hago? Viviendo, siendo, sintiendo. ¿Cómo soy ese ser ahora en el mundo? ¿Cómo soy ahora en un mundo que depende de la interacción? Relacionándome. ¿Cómo me relaciono? La mayoría de las veces a través del pasado. Desde lo que ya no existe, desde lo que ya fue. Es decir, traigo desde el pasado (ese pasado puede haber sucedido hace solo un instante real) algo hacia el presente y digo: Yo hice esto, yo sentí esto, yo viví esto (1). El otro, como ser social, interactúa y aporta lo mismo. Entonces obtenemos un pasado traído al presente. Ese pasado constituye mi realidad social y se convierte en presente solo por el período de un presente, en un ahora. Luego, nuevamente se auto convierte en pasado, y luego, es traído hacia la reconversión de un nuevo presente, de un nuevo ahora.
Es en esta especie de red de relaciones de pasados traídos hacia el presente donde se extiende la infinidad propia de cada ser y de los seres. Es decir, en los infinitos ahora de cada ser y en la infinidad de relaciones de seres. De aquí surge que la infinidad es inherente al ser. Nuestro ser es infinito porque nuestros ahora son infinitos. Este elemento es fundamental y podría utilizarse en lo cotidiano de nuestras vidas, lo cual le otorgaría un cambio radical a nuestra forma de concebirla. Si mi ser es infinito, ¿yo no podría adoptar una actitud más relajada sobre el que hacer?, y esta nueva actitud, ¿no podría tal vez ser más contemplativa sobre el cómo hacemos?, ¿que costos pagamos de forma casi permanente del hacer?, ¿que costos le hacemos pagar a los demás permanentemente con nuestro hacer?
Tiempo podría ser nuestro ser ahora, si se quiere ir un poco más allá, podría ser relaciones. Sería traer lo pasado al ahora, o el futuro querer transformarlo o serlo en un ahora. Esta forma de tiempo como relaciones, se asimila a la noción de tiempo como ficción (2).
Tiempo, somos nosotros interactuando, relacionándonos. Viviendo en una simultaneidad infinita de seres siendo ahora, viviendo ahora. Trayendo pasados, viviendo presentes y construyendo, o anhelando, futuros. Es en este sentido donde “el tiempo” toca o se pone a disposición de tiempo.
No solo es, o no es, un relojito, no es solo el día, no es solo la noche, no es solo la tierra girando alrededor del sol. Somos nosotros, primero siendo, segundo, en simultaneidad. Hasta con seres que ni conocemos construimos presente. Subiendo a un colectivo, comprando en un supermercado, interactuando. Construyendo presentes, infinitos ellos, en simultáneo.
“El tiempo” entonces, no es uno solo. Porque si somos relaciones en simultaneo de tiempos ahora, podríamos decir que tiempo es los infinitos tiempos que son ahora en el ser y en los seres.
Si pudiéramos salirnos un momento de nuestro cuerpo y observar las actividades que realizamos social y cotidianamente, sería simple visualizar a los otros seres en igualdad de condiciones ante nosotros. Comprenderíamos que todos se encuentran viviendo su propio tiempo, al igual que nosotros. Esta visualización desde un afuera corpóreo es imposibilitada o impedida por una vivencia constante desde el yo... Vivimos la mayoría de nuestros momentos desde el yo. Cuando camino por la calle no me veo a mí, y veo a las personas que pasan delante mío como otros seres que no son yo. “Todos ellos no son yo, no construyen tiempo, no viven sus propias vidas como yo, solo están ahí.” A cada de uno de estos otros seres les ocurre lo mismo. Se dificulta así la comprensión de que cada ser construye, constituye y vive su tiempo. Esta construcción propia del propio tiempo que solo en apariencia es sencilla, sucede de forma incansable, porque ni siquiera somos conscientes de su existencia. Sucede de forma infinita, porque ni siquiera es medible y, a la vez, es imposible que sea nada.
Las notas faltantes, tienen que ver con menciones sobre nociones tomadas de Martín Heidegger y Jorge L. Borges.
Lean traducción al inglés aquí
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